Roble

ROBLE

1.- Nombre científico: Quercus robur.


2.- Otros nombres comunes: Carballo.


3.- Partes de la planta de uso médico: La corteza de los brotes jóvenes sin la parte exterior.


4.- Descripción de la planta: Se trata de un árbol robusto, nudoso y resistente, que alcanza alturas superiores a los 40 metros. Sus hojas son caducas, de gran tamaño, nerviación evidente y se disponen alternas.


5.- Época de floración: Las hojas nuevas aparecen a mediados de la primavera, mientras que las bellotas maduran a finales del verano y se caen al principio del otoño.


6.- Presencia: El roble pedunculado se presenta sobre todo en terrenos húmedos y también frecuentemente en los bosques mixtos, mientras que el albar prefiere las regiones montañosas o de colinas.


7.- Sustancias activas: El principal producto de la corteza de roble son las grandes cantidades de taninos. Todas las otras sustancias se sitúan después en importancia. Con el almacenaje disminuye el porcentaje de taninos. La corteza rugosa los contiene en menor cantidad que la lisa y brillante.


8.- Acción curativa y uso: La corteza de roble es una fuente de tanino, la más conocida y utilizada. Son de acción constrictora y antiinflamatoria, y actúan además contra la diarrea y como tónico sobre el intestino. Resultan de todo ello innumerables posibilidades de aplicación como calmante y curativo. Una decocción, osea un té, se utiliza con buenos resultados para hacer gárgaras contra las infecciones de las cavidades bucal y faríngea y de las encías. El tanino endurece la mucosa y priva así a las bacterias del medio nutriente. Estas mucosas endurecidas son expulsadas más tarde y sustituidas por nuevo tejido sano. La acción en el intestino es similar. De esta manera, con un té preparado con la corteza del roble, se pueden combatir los agentes causantes de la fermentación e interrumpir así la diarrea. Da buenos resultados bañar en té de roble los pies y las manos dañados por congelación, preparar apósitos con una decocción contra los ojos inflamados y tratar también con apósitos los eczemas húmedos, las quemaduras y las úlceras infecciosas de las articulaciones inferiores (las denominadas "piernas abiertas").


9.- Consejo particular: Aunque para la conjuntivitis, la inflamación del borde de los párpados y otros procesos inflamatorios, da buenos resultados el uso de la corteza de roble, debería aprovecharse al mismo tiempo el efecto de otras plantas medicinales. Resulta especialmente indicado para ello la manzanilla y la eufrasia. Usando la corteza de roble y las dos plantas indicadas anteriormente, en la proporción 2:2:1 se prepara un té muy efectivo para baños oculares o enjuagues. Para ello basta añadir 2 cucharaditas de la mezcla a 1/4 de litro de agua, y llevarlo lentamente hasta la ebullición, para después dejarlo cocer por espacio de 3 minutos y colarlo a continuación.


10.- Recolección y preparación: Para la obtención de sus cortezas se les cultiva en forma de arbustos. El descorte se practica cada 10 años más o menos. Los nuevos ejemplares se obtienen mediante cepa. La primavera es la época de descortezar. Evidentemente que para fines farmaceúticos se utilizará solamente la corteza que no posea todavía la capa exterior lignificada. Suele ser brillante. La de más edad, y más dura, es poco apreciada. El que quiera obtenerla por sí mismo deberá tener en cuenta lo siguiente: deberá procurar obtenerla de ejemplares de cepa y observar que las ramas elegidas no tengan un diámetro superior a los 6 centímetros. En primavera, cuando asciente la savia, es fácil separar la corteza del duramen; sobre ella no deben estar adheridos ni líquenes ni algas, pues esto reduce su valor. En cuanto al secado, ha de realizarse con rapidez.


11.- Efectos secundarios: No son de temer.


12.- Recetas:
Decocción de corteza de roble: Se mezclan 1 ó 2 cucharaditas llenas de corteza cortada con 1/4 de litro de agua fría. Se pone al fuego y al llegar a la ebullición se deja cocer por espacio de 4 ó 5 minutos, luego se cuela y se utiliza templado. En uso interno son suficientes 2 tazas por día. Las gárgaras deben hacerse con bastante frecuencia (cada 3 horas), y los apósitos húmedos han de cambiarse 2 ó 3 veces al día. Especialmente con las úlceras de las articulaciones inferiores es importante que el vendaje quede permeable y suelto. Debe evitarse cubrirlo con un plástico. Para usarlo en los ojos, hay que diluir el té con una cantidad igual de agua cocida. El baño de cortezas de roble para las hemorroides, los sabañones y la hiperhidrosis de los pies se soportan más concentrados. La dosis es de unas 2 cucharaditas por cada litro de agua.