Ortiga mayor

ORTIGA MAYOR

1.- Nombre científico: Urtica dioica.


2.- Otros nombres comunes: Achume, chordiga.


3.- Partes de la planta de uso médico: Toda la planta.


4.- Descripción de la planta: Poca gente hay que no haya sentido nunca el picor producido por una ortiga. En consecuencia poca gente hay que desconozca su aspecto. La descripción resulta, pues, supérflua. Cabe indicar que hay dos especies de esta ortiga que se emplean para fines medicinales. Urtica ureus es la de menor tamaño y más delicada, aunque también la mas agresiva de las dos.


5.- Época de floración: A finales de la primavera y principio del verano (flores pequeñas, verdosas, dioicas y dispuestas en espigas colgantes).


6.- Presencia: Ambas especies son muy frecuentes. Prefieren la proximidad de las poblaciones humanas y crecen en jardines (aquí predomina la especie menor), cercados, los bordes de hondonadas, en escombreras y parameras.


7.- Sustancias activas: Taninos, un producto urticante contenido en los pelos, histamina, acetilcolina, ácido fórmico, diversas vitaminas, sales minerales y glucoquinina (lo mismo que en la judía y el arándano).


8.- Acción curativa y uso: Debido quizá a que la ortiga era una mala hierba tan corriente, la medicina científica tardó en ocuparse de ella. Sus hojas se utilizan hoy día para estimular el metabolismo corporal global; son, por tanto, un componente muy apreciado en las infusiones preparadas para tratar el reuma y la gota, las dolencias hepáticas y de la bilis, sobre todo en las mezclas recomendadas para las curas de primavera y de otoño. Aunque también con ellas solas se prepara un té muy eficaz. En las mezclas recomendadas a personas que padecen reuma, enfermedades degenerativas de las articulaciones o de cálculos renales y biliares, se incluyen hojas de ortiga. Citaremos también el uso que se hace de toda la planta para preparar un extracto alcohólico empleado para mejorar la tricosis y cuidar la base del cabello. Todo lo dicho hasta ahora es igualmente válido para la medicina popular, que también usa a la ortiga para la pleuritis, el sarampión y la escarlatina, frotando la piel con ortigas frescas. Esto proporciona alivio y curación. El jugo de ortigas es muy apreciado y con razón. Se puede adquirir en farmacias, aunque es posible prepararlo uno mismo. Para ello se utiliza toda la planta en floración que se desmenuza, se pone en remojo con algo de agua, y al cabo de unas 12 horas se extrae el jugo con una prensa o un exprimidor. Las ortigas frescas en ensaladas son muy sanas. Junto con las hojas frescas de diente de león y de celidonia menor constituyen una buena ensalada de primavera. No producen escozor porque en el curso de la preparación se marchitan ligeramente.


9.- Recolección y preparación: En el último mes de la primavera y los dos primeros del verano se recolectan las hojas de los ejemplares silvestres, arrancándolas con cuidado (guantes) de sus tallos y dejándolos secar al aire. La hierba en su conjunto se utiliza para preparar un jugo.


10.- Efectos secundarios: No son de temer.


11.- Recetas:
Té de ortigas: Se vierte 1/4 de litro de agua hirviendo sobre 2 cucharaditas llenas de hojas, se cuece durante unos 5 minutos, se filtra y se bebe moderadamente caliente a sorbos. La dosis correcta es 1 taza por la mañana y otra por la noche por espacio de 4 a 8 semanas.
Té contra las enfermedades degenerativas: Para 1/4 de litro de té se necesitan 2 cucharaditas llenas de la siguiente mezcla: hojas de ortiga 20 g, raíz de diente de león con la hierba 20 g, equiseto 10 g, hojas de abedul 5 g, escaramujo con semilla 5 g. Se vierte encima agua hirviendo, se deja reposar por espacio de unos 15 minutos, se cuela y se bebe 1 taza 3 veces al día durante un período de 6 semanas.