Malvavisco

MALVAVISCO

1.- Nombre científico: Althaea officinalis.


2.- Otros nombres comunes: Altea, bismalva, camarmaje, hierba cañamera, lavaradisco, malbaxuni, vivisco.


3.- Partes de la planta de uso médico: La raíz, las hojas y las flores.


4.- Descripción de la planta: El malvavisco es un arbusto vivaz, cubierto de vello y que alcanza una altura de hasta un metro y medio. Se recolectan las raíces cada dos años. Las hojas pecioladas dispuestas en espiral a lo largo del tallo se caracterizan por estar cubiertas de vello aterciopelado blancuzco, estar formadas por 3 a 5 foliolos y tener el borde irregularmente entallado. En sus axilas se agrupan flores pecioladas de color blanco o rojo.


5.- Época de floración: Durante el verano.


6.- Presencia: La busqueda al aire libre de malvavisco en Centroeuropa vendría acompañada de escaso éxito pues es una especie bastante escasa en estado silvestre. En los suelos salinos (en las proximidad de las salinas), y en los prados húmedos se le encuentra de vez en cuando, así como en zonas pantanosas.


7.- Sustancias activas: Destaca el elevado contenido en mucílagos, pero tampoco debe olvidarse el almidón de las raíces que llega a alcanzar el 35%. Pueden citarse también azúcar y pecitina, así como numerosos minerales. Las hojas y las flores contienen menos mucílago.


8.- Acción curativa y uso: El malvavisco se conoce desde la antigüedad y se le aprovecha desde esa época. Es interesante el hecho de que a lo largo de los siglos haya permanecido inalterado para la medicina. El mucílago actúa como sedativo para las inflamaciones en el interior del cuerpo (estómago e intestino) y exteriormente sobre la piel y las mucosas de la boca y la faringe. Los medicamentos preparados con él, dan buenos resultados contra la tos, ya que alivian la irritación y facilitan la expectoración. Contra los dolores de estómago, diarreas y el dolor de vientre se administra una decocción de esta planta (té) con éxito. Edulcorado con miel es un buen expectorante y alivia también los dolores del asma crónica, neumoconiosis y enfisema. En las inflamaciones producidas en la boca, en las encías y en la faringe se pueden hacer enjuagues con dicho té. El mucílago se deposita como una capa protectora sobre las zonas sensibles que han sido irritadas, con lo cual se curan rápidamente. En las heridas cutáneas es igualmente eficaz. La aplicación de un apósito caliente con malvavisco sobre furúnculos y carbuncos proporciona también alivio. En cuanto a la medicina popular, conoce todas las aplicaciones mencionadas, aunque trabaja más frecuentemente con las hojas y las flores. De las primera se obtiene una pasta por cocción que se aplica sobre las heridas, y las segundas se emplean cocidas con miel para combatir la tos. Es frecuente también masticar las raíces crudas para eliminar el dolor de garganta.


9.- Consejo particular: El jarabe de malvavisco fue en el pasado un remedio contra la tos muy apreciado en pediatría. Si se le añaden algunas gotas de una solución de aceite de anís amoniacal, que es posible encontrar en farmacias, se obtiene un jarabe natural muy eficaz contra la tos y la bronquitis de los niños. La dosis correcta son 1 ó 2 cucharaditas entre 3 y 5 veces al día. Este jarabe se conserva poco tiempo. Ya que hoy día raras veces se le prescribe, las farmacias tienen pocas existencias del mismo, por lo que daremos más abajo una receta para prepararlo.


10.- Recolección y preparación: Para obtener la droga en condiciones perfectas hay que secar rápidamente la raíz recien recogida. Se hará al aire o con calor artificial. Si el proceso de secado se prolonga demasiado tiempo o si se dejan húmedas las raíces, los hongos saprófitos las colonizan con rapidez y determinan su composición. Este producto muestra manchas y desprende olor a moho. Las hojas y las flores se recogen cuando son jóvenes y se las seca enseguida a la sombra.


11.- Efectos secundarios: El uso de malvavisco es inofensivo. Sin embargo, hay que poner mucho cuidado para no adquirir el producto enmohecido. El de farmacias está en perfectas condiciones.


12.- Recetas:
Té de malvavisco: Se añaden 2 cucharaditas de la raíz picada a 1/4 de litro de agua fría, y se deja reposar por espacio de media hora, dando vueltas de vez en cuando. A continuación se vuelve a mezclar todo bien y se cuela. Ahora es cuando ya se puede calentar a la temperatura adecuada para beberlo. Este té se toma sin endulzar en las alteraciones gastrointestinales y se le emplea también para enjuagues y gárgaras, y en los apósitos para las heridas. Contra la tos es recomendable endulzarlo con miel.
Jarabe de malvavisco: Se ponen sobre un filtro 2 gramos de la raíz de malvavisco rayada, y se vierte encima una mezcla de 1 gramo de alcohol y 45 gramos de agua. El agua que sale es recogida y se la vuelve a verter sobre la raíz. Se procede así ininterrumpidamente por espacio de una hora. Se mezclan 35 gramos del liquido obtenido con 65 gramos de azúcar, y después de que éste se haya disuelto se pone a cocer.