Fárfara

FÁRFARA

1.- Nombre científico: Tussilago farfara.


2.- Otros nombres comunes: Espata, pata de asno, pie de caballo, pota, sombrerera, tusílago, uña de asno.


3.- Partes de la planta de uso médico: Las hojas, y raramente las cabezuelas.


4.- Descripción de la planta: Las cabezuelas de flores de brillante color amarillo y que desprenden además un aroma de miel, alegran cada año los paseos de comienzos de la primavera. Mucho antes de que nazcan las hojas, el rizoma echa ya en otoño brotes florígeros que en tallos escamosos y peludos llevan inflorescencias amarillas. Las hojas aparecen mucho después. Son largamente pecioladas, de forma acorazonada o redondeada, del tamaño de una mano, algo dentadas. Tienen el haz de color verde oscuro y el envés tormentoso gracias a una gran pilosidad.


5.- Época de floración: A finales del invierno y principios de la primavera.


6.- Presencia: La fárfara prefiere suelos arcillosos y limosos. Se la suele encontrar en descampados, cerca de las fábricas de ladrillos, en escombreras, matorrales, taludes de ferrocarril, campos de cultivo y bordes de camino.


7.- Sustancias activas: Las principales (en mayor cantidad en las hojas que en las flores) son mucílagos y principios amargos que se complementan perfectamente en el tratamiento de los trastornos pulmonares y bronquiales.


8.- Acción curativa y uso: Es un remedio casero muy acreditado, en especial contra la tos irritante y también contra la degeneración mucosa. Con el té de hojas de fárfara se facilita la expectoración, se hace mas fluido el mucus bronquial y se da alivio a los pacientes aquejados de bronquitis crónica, neumoconiosis y enfisema pulmonar. Además del tratamiento de las afecciones pulmonares, el té de fárfara se utiliza también como gargarismo en los fenómenos irritativos de la boca y la faringe. Las mucosas irritadas del estómago e intestino experimentan asímismo cierto alivio, aunque en tales casos hay que beber el té sin endulzar. En la medicina popular, también se tienen en cuenta las flores, que se utilizan en decocción para el tratamiento de heridas e inflamaciones, eritemas y para depurar la sangre.


9.- Recolección y preparación: Las flores se recogen cuando hace buen tiempo y están totalmente desplegadas. Hay que secarlas rápidamente a fin de obtener un producto valedero. Pero las hojas se utilizan mucho más que las flores para fines medicinales. Se las recoge a finales de la primavera o principios del verano, preferentemente cuando son nuevas y sólo aquellas que están limpias y sin tierra. Debido a su contenido en mucílagos no conviene lavarlas. Se ha demostrado que las hojas crecen al sol son mejores y más ricas en componentes que las desarrolladas a la sombra. Esto deberá tenerse en cuenta a la hora de la recolección. Resulta también muy aconsejable partirlas para que el secado se produzca más rapidamente. Sólo las que han sufrido un secado intensivo se conservan bien.


10.- Efectos secundarios: Según estudios recientes, el uso continuo no excluye la posibilidad de daños en el hígado. La cura con el té deberá limitarse, pues, a 2 ó 4 semanas.


11.- Recetas: