Ajo

AJO

1.- Nombre científico: Allium sativum.


2.- Otros nombres comunes: Rocambola.


3.- Partes de la planta de uso médico: Los bulbos jóvenes.


4.- Descripción de la planta: De un bulbo surge en primavera la planta erguida, de sección profunda y con hojas que llevan flores apicales y alcanzan una altura de hasta un metro. Las hojas son alargadas y terminan en punta, de borde entero y miden aproximadamente 1 cm de anchura. Las flores se disponen en una umbela, son largamente pecioladas y de color blanco rojizo. Junto a ellas se disponen entre 20 y 25 bulbillos. Toda la inflorescencia está rodeada por una bráctea que cae después como una unidad. Los bulbos se desarrollan en el suelo, son casi esféricos y alcanzan un diámetro medio de 4 cm. Sobre el bulbo basal, que va cubierto de raíces, se dispone el principal, alrededor del cual están los llamados dientes de ajo. Les rodea una bráctea seca de color blancuzco y cada uno de ellos está a su vez rodeado por una cubierta.


5.- Época de floración: Hacia la mitad del verano.


6.- Presencia: Crece en huertos y en cultivos.


7.- Sustancias activas: Alicina con propiedades antibióticas, vitaminas A y B1, amída del ácido nicotínico y vitamina C. Hay además hormonas, que actúan de modo similar a las hormonas sexuales masculinas y femeninas, y fermentos, colina, ácido sulfociánico, yodo y vestigios de uranio.


8.- Acción curativa y uso: El ajo es eficaz en los procesos fermentativos del intestino, con los fenómenos flatulentos que les acompañan y los dolores espasmódicos. La sustancia activa contra estos males es la alicina con sus propiedades antibióticas. Sin embargo, en el ajo fresco solamente está presente la aliína inactiva, que después, bajo la acción de un fermento, forma la alicina bactericida. A partir de ésta y bajo la acción del oxígeno, se desarrolla el típico olor a ajo. Pero las dispepsias fermentativas no son el único campo de aplicaciónes de la planta. Se ha demostrado también que posee propiedades carminativas y coleréticas (eliminación de bilis). El ajo actúa asímismo como vasodilatador y relajante. Los vasos, especialmente los de las piernas pero también los del fondo del ojo y del cerebro, se dilatan con lo cual los tejidos reciben una mejor alimentación y evita de este modo un envejecimiento prematuro. Por otra parte, aunque no puede considerarse que el ajo sea un remedio específico para enfermedades concretas, si puede afirmarse que es eficaz contra los trastornos gastrointestinales; sirve para la prevención y el tratamiento de los procesos de envejecimiento del sistema vascular (arterioesclerosis) y para reforzar el tratamiento de las alteraciones del sueño, la hipertensión, la debilidad general y la disminución del rendimiento.
Se le utiliza para fines medicinales desde hace mas de 5000 años. Según nos cuenta Herodoto, a los trabajadores empleados en la construcción de la pirámide de Keops les daban de comer ajo, cebolla y rábanos para que se mantuvieran sanos y fuertes. Se sabe que los fenicios, los griegos, los romanos y los germanos valoraban en esta especie tanto sus propiedades culinarias como medicinales. El principal uso en medicina popular son las enfermedades de las vías respiratorias. Para combatir la bronquitis y la tos ferina se administran preparados de esta planta: el zumo fresco, los dientes triturados en leche con miel o zumos dulces preparados según antiguas recetas.


9.- ¿Como se utiliza el ajo?: Las opiniones no se ponen de acuerdo a este respecto. Unos creen que sólo es eficaz en crudo, mientras que otros rechazan este tipo de uso para no desprender olor a ajo con el consumo. El profesor Petkow, que ha estudiado detalladamente esta planta, afirma que para evitar el olor intenso que produce pueden tomarse las grageas preparadas con la misma y que en cuanto a eficacia están al mismo nivel que el ajo crudo. Esto permite seguir una terapia adecuada sin que el paciente irrite a sus semejantes con el citado olor. Al usar grageas u otros preparados hay que respetar las dosis recomendadas en cada caso. Pero quien quiera comer ajos crudos puede considerar como una dosis adecuada el tomar un diente entre 2 ó 3 veces al día.


10.- Utilización en homeopatía: El homeopático "Allium sativum" se emplea en las potencias D3 a D6 para los casos de bronquitis crónica, trastornos digestivos, reuma y dolores musculares o en los miembros. Se recomienda también una "cura de ajo" con diluciones homeopáticas como medida preventiva contra el envejecimiento prematuro. En cualquier caso y en períodos prolongados de tiempo hay que tomar, por la mañana y al mediodía, 10 gotas de la sexta potencia. Esto permite conservar las fuerzas y el bienestar hasta una edad avanzada. En ocasiones, se recomienda a las personas ancianas en el homeopático en la potencia D3 para prevenir los fenómenos degenerativos seniles. Se trata en estos casos de personas con exceso de peso que gustan de comer copiosamente (sobre todo carne). Suelen estar aquejados de disnea y asma, y el mas mínimo cambio en su alimentación les provoca flato y diarreas. Se obtienen buenos resultados tomando 3 veces al día 10 gotas.


11.- Empleo como condimento: Debido a que actúa preferentemente sobre el estómago y el intestino, el ajo resulta muy apropiado como condimento, aunque debido a su olor suele renunciarse frecuentemente a él. Conviene que tanto las amas de casa como los cocineros, lo usen con tiento, pero regularmente. No solo se vuelven mas digestivos los alimentos sino que mejoran en cuanto a sabor. No todas las personas reaccionan de igual modo al ajo. Las hay que toleran grandes cantidades sin "oler" después, mientras que otros solo muy poco. El "tipo" al que usted pertenezca debe averiguarlo mediante experimentación. Un bocado exquisito para comenzar es una rebanada de pan tostado untada de ajo y con embutido o queso por encima. Resulta asímismo un condimento excelente para todo tipo de ensaladas. Se frota primero la fuente con un diente de ajo partido por la mitad, se añade la lechuga, y si hace falta se adereza con algo mas de ajo. Una vez conozca usted sus límites de tolerancia, no deberá sobrepasarlo si en las horas posteriores va a estar "entre gente". Sirve también para condimentar sopas, verduras, salsas de todo tipo, y en especial la carne y el pescado.


12.- Recolección y preparación: En cultivo, el ajo requiere de un terreno pesado, bien abonado, pero sólo moderadamente húmedo. Al comienzo de la primavera se ponen los dientes en el suelo y ya en otoño pueden recolectarse. Cuando las hojas se secan se desentierran los bulbos con la planta y atándolos en manojos se les deja secar. Estos son los ajos que se venden en los comercios.


13.- Efectos secundarios: Carece de ellos. Su intenso olor tan sólo es un "defecto estético".


14.- Recetas:
Sopa de ajo: Se cortan muy picaditos 5 ó 6 dientes de ajo grandes y se fríen en aceite de oliva hasta que queden ligeramente dorados. Se añade después 3/4 de litro de caldo concentrado de carne y se deja que dé un hervor. Se quita el recipiente del fuego y se mezclan dos claras de huevo. Las dos yemas se baten en una taza con 2 cucharaditas de vinagre y se incorpora igualmente a la sopa. Se adereza con sal y pimienta y poco antes de servir se completa con albahaca fresca o eneldo, tomillo o perifollo. Se llenan cuencos con trozos de pan tostado y se incorpora a continuación a la sopa.
Zumo de ajo: Se machacan o pican muy finos 5 dientes de ajo y se mezclan con 5 cucharaditas de azúcar. Se añade agua, se calienta hasta la ebullición y se cuela después a través de un paño. El líquido obtenido se bebe a cucharadas distribuyéndolo a lo largo del día. Este zumo es eficaz contra la tos y la bronquitis