. Ácoro verdadero: Descripción y propiedades - Medicinavegetal.com
Ácoro verdadero

ÁCORO VERDADERO

1.- Nombre científico: Acorus calamus.


2.- Otros nombres comunes: Cálamo aromático.


3.- Partes de la planta de uso médico: El rizoma (sin las raicillas adheridas). Para uso interno se usa solamente el rizoma pelado; mientras que para los baños, entero.


4.- Descripción de la planta: El ácoro verdadero se fija al suelo, que debe ser pantanoso o estar muy húmedo, con un rizoma ramificado que mide hasta 3 centímetros de grueso y que lleva en la parte inferior numerosas radículas con las que absorbe elementos nutritivos. Del rizoma salen hojas espadiformes que alcanzan hasta un metro de largo. El tallo de las flores es muy similar a estas hojas. A finales de primavera o principios del verano echa un espádice que aunque en Centroeuropa forma pequeñas flores de color verdoso, no llegan a madurar. La multiplicación se realiza entonces mediante el rizoma (vegetativamente).


5.- Época de floración: Finales de primavera y principio del verano.


6.- Presencia: Se encuentra en zonas pantanosas de toda la zona templada de ambos hemisferios, siendo mas habitual en el hemisferio norte, de donde es originario.


7.- Sustancias activas: Aceite esencial y principios amargos. Participan también, aunque en menor medida, los taninos minerales, vitaminas, proteinas y el almidón, aunque han de considerarse simplemente como sustancias acompañantes en lo que respecta a su acción.


8.- Acción curativa y uso: El ácoro verdadero pertenece al grupo de las plantas medicinales amargas, y por lo tanto, se le utiliza en los trastornos gastrointestinales y biliares, contra la falta de apetito y como tonificante general del tracto digestivo. Se trata de un gran estimulante del metabolismo, y por lo tanto es recomendado para las digestiones lentas y las retenciones de líquidos. En el caso de trastornos de estómago o intestino, si tienen su causa en el sistema nervioso o son de origen psicogénito, el ácoro verdadero resulta especialmente eficaz.
Por otra parte, es difícil encontrar una planta medicinal cuyo uso se pueda detectar hasta el siglo VII a.C, y esta especie es una de ellas. Antiguos escritos persas ya hablaban de ella, pero no sólo se usaba en Persia, también en China e India se la conocía como un excelente remedio contra las dolencias estomacales. P.A.Matthiolus la introdujo en Europa en 1560. El médico de cabecera del emperador Fernando I, consiguió la planta en Constantinopla. Desde entonces es apreciada en la medicina popular contra los trastornos en todo el sistema digestivo. Se la emplea asímismo como té o loción contra exantemas y costras que aparezcan en la cabeza. El aceite esencial (que se obtiene por destilación acuosa) o un extracto alcohólico de la raíz (tintura) se emplean en la medicina popular como linimento contra las dolencias de tipo reumático.


9.- Recolección y preparación: No es frecuente encontrar esta especie en Centroeuropa, por lo que es difícil su recogida en grandes cantidades de la misma. Hay por ello cultivos en los que se obtienen rizomas, que se venden también a trozos. Una vez recolectados, se limpian, se cortan en pedazos de 10 a 20 centímetros, los cuales son cortados a su vez longitudinalmente, siendo posteriormente secados en un lugar sombreado. Cuando se pelan para uso interno, conviene hacerlo antes de secarlos


10.- Efectos secundarios: No se conocen.


11.- Recetas:
Té de ácoro verdadero: Se vierte 1/4 de litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas de los rizomas, y se deja reposar por espacio de 15 minutos. Después de colarlo, debe beberse el té tibio.
Baño de ácoro verdadero: Si no quieren utilizarse los extractos ya preparados, hacen falta unos 100 gramos de rizoma sin pelar, que se cuecen durante 10 minutos en 1 litro de agua y se cuela a continuación. El líquido obtenido es suficiente para un baño completo. Ya que su efecto es estimulante, no es necesario tomarlo por la noche. Los baños de ácoro influyen también favorablemente sobre los estados generales de agotamiento que son secuela de dolencias prolongadas y también sobre diversas enfermedades metabólicas, incluyéndose el reumatismo y la diabetes.